Melancolía no, es Nostalgia.
![arbol[1]](http://piensaqueesgratis.files.wordpress.com/2010/11/arbol1.jpg?w=300&h=225)
Ahora que se acerca el invierno me fijo en los arboles. Parecen ballestasmuertas por el viento y gélidas temperaturas. Pero una hoja en la cúspide me dice que no es así. Sigue vivo por dentro. Esperando a tiempo mejores, donde poder ser frondoso bajo el cálido sol de verano.
Por eso cuando veas la dura corteza de los árbol y cuentes los aros de su tronco, no pienses en los años que tiene, sino la capa que tubo que crear para poder pasar los duros inviernos y así poder volver a resurgir en las primaveras.
Y al tener la certeza que este proceso se volverá a producir este invierno, te da nostalgia de el último verano vivido.
Lunes, martes…. que más da.
En esta vida creo que hay que probar todas las cosas,hasta la muerte, al menos una vez en la vida.
Mi destino, últimamente, ha decidió que yo viviese el amargo momento del Inem. De la desolación de no saber que hacer, de dudar que harás mañana, aunque en el fondo sabes que será lo mismo que hoy.
La siguiente etapa que tanto anhelo, se hace de rogar. Y por más que tratase durante años en no acabar así. Viviendo de ilusiones, de espejismos perdidos, que realmente no se sabe si son o no realidad.
Y así día a día estoy aquí viviendo lo que el destino y la suerte me quiera deparar.
Frase y punto. Frase y punto.
Aún recuerdo, mis 16 años, quizás fueran los 17. La verdad es que nunca me preocupe mucho por mi edad. A las 8:30 me levantaba todos los días, un desayuno rápido y a la parada del bus, donde estaban el resto de compañeros. Dos niños pequeños, el profesor de clase de ingles Don Teo y Jesús el compañero mio de clase.
Allí pasábamos las mañanas solitarias, caiga nieve, haga menos de 10 grados o un sol insoportable. Uno de los días Jesús antes de venir a estar con nosotros se dirigía al buzón de enfrente y allí soltó una carta. Con el tiempo esto se volvió costumbre. Y con la curiosidad y la experiencia de un profesor nos dimos cuenta. Que estas cartas no eran cartas normales, Eran cartas de amor. Si, si cada dos días envía una carta de amor a su novia.
Al cabo de no mucho tiempo tubo que dejar el colegio, pues no consiguió aprobar más de 3.
Y así en forma de frases y mañanas frías
los recuerdos se cuajan en nuestra memoria.
Construir.,
Os deseo presentar una obra que parece traida desde la misma Transilvania. Este edificio a medio construir, sin ventanas y con tejados empinados es el gran proyecto de Nikolai Sutyagin.
Nikola no es más que un ciudadano de la vieja Rusia, que un buen día, hace ya 15 años decidió construirse una casita de madera. Y así piedra a piedra, o mejor dicho, madera a madera, fue construyendo lo que actualmente es su casa de 13 plantas de altura. Todo construido en madera.
Y es que esta gente distinta o diferente a los demás son estudiados como especies raras e inferiores. Llegando hasta el punto de este pobre hombre, al que su ayuntamiento quiere tirar su obra.
Yo, hay veces que me siento como Nikolai, construyendo poco a poco rascacielos, ideas y sueños. Fabricándolas, aunque estas parezcan feas, estén inacabadas y carezcan de algún sentido.
Yo poco a poco, a mi ritmo, voy construyendo mi futuro, mi presente y mis sueños.
Por que al fin y al cavo, son míos.
Y sí, en todos ellos apareces tú.
Las estrellas.
Entre el bullicio de la ciudad sales a la ventana de tu cuarto, a eso de las 3 de las mañana. Las calles desiertas, avecinan una mañana intensa. Miras al cielo, el lugar donde antes se vislumbraba un perfecto azul, hermoso.
Ahora solo consigues descubrir aviones satelites y otros puntos que no sabes por qué parpadean.
Y son estas cosas las que me hace preguntarme: ¿En qué nos hemos convertido?.
No hace tanto tiempo. El cielo estaba abarrotado de estreñas, constelaciones y planetas.
Alomejor este es el precio que hemos de pagar por la revolución, tecnológica.



